jueves, 12 de noviembre de 2015

"¿Me das tu teléfono?"

Hay diferentes versiones de la cuestión, pero todas terminan igual.


Pienso en una de esas versiones. Hay más, pero piensen en la que más les guste o más se adapte a su experiencia personal. Acá va la mía.

Se conocen más o menos. Quizás trabajan juntos, o se ven en alguna clase en la facultad o en alguna actividad en común, de vez en cuando. O solían tratarse, perdieron el contacto y lo retomaron a través de algunas de esas extendidas redes sociales. Quizás iban al colegio juntos o al club del barrio. O tienen un amigo en común. Eso no importa demasiado.

Él y ella llevan tiempo pensando en juntarse. Él la invita, finalmente. O ella decide que va a dar el primer paso, total, estamos en una especie de nueva era en eso de las relaciones (pero algo me dice que todavía seguimos en pañales en esto, aunque nos hagamos los "modernos"). "Juntémonos a tomar una birra en el bar NN, a las once y media, o por ahí".

O ponele que están en la facu y ninguno de los dos tiene que estudiar porque acaban de sacarse de encima un parcial de esos jodidos... y están contentos y hay que festejar y hay que tomarse una birra. Y, obvio, se tienen ganas. No te digo esas ganas de comprar una casa con patio, tener un perro que se llame "Pipo" y dos varones y una nena. No. Ganas de manosearse un rato nada más.

Y resulta que van y se toman la birra, están contentos, charlan de todo lo que no sea ese parcial y esa materia que se sacaron momentáneamente de encima... porque, además, es el último día de clases. Ahora resta esperar la nota y ver si rinden el final y en qué fecha. Bueno, parece que la están pasando bien. Se termina la birra, cierra el lugar, pero ellos siguen teniendo ganas de charlar y se mudan a otro bar. O buscan una fiesta, qué se yo. La cuestión es que alargan la juntada...

Al final, ya ubicados en el nuevo lugar encontrado, él se acerca cada vez más porque, en ese lugar que encontraron, la música está muy fuerte. O puede ser ella la que se acerca porque ya nos quedó claro que nos hacemos los "modernos". O que nos pensamos "modernos". Pero no importa quién se acerca primero, porque el final ya lo conocemos. En algunas versiones, él y ella se quedan toda la noche besuqueándose y toqueteándose. Y siguen alargándola... entonces se hace la hora de volver a casa, porque ese bar también va a cerrar, y se separan y se produce lo mismo que lo que viene al final del otro caso. Eso pasa en la versiones más conservadoras.

En las versiones menos conservadoras, alguno de los dos (depende de distancias, compañeros de casa/dpto, etc.) dice "¿vamos a dormir?" y entonces se toman un taxi o un colectivo o, si están cerca, caminan, chocándose y haciendo eses. Incluso se dan la mano, aunque depende de la borrachera que lleven encima. En esta versión, algunos, los más impacientes, se van sacando la ropa por las escaleras o, mientras tratan de abrir la puerta de entrada, van perdiendo las cosas por el camino y las patean para adentro en un torbellino de besuqueo y manoseo... y todo lo que viene después (me pongo pudorosa acá, usen la imaginación). Los más delicados, llegan, ofrecen alguna cosa... ponen música, se sientan en el borde de la cama y van más despacito. En todo caso, termina más o menos en el mismo lugar.

En los casos que yo conozco, seguro que se duermen juntos. Algunos se despiertan en diferentes lados de la cama. Otros, todos enroscados y con dolor de espalda... esos a los que les gusta el contacto y no les molesta que los caguen a patadas. El dueño de casa seguro hace café o mate o té. A veces, hay timidez y pudor y esos típicos "¿qué pasó ayer?". Lo que seguro ocurre en la mayoría de los casos es que él, cuando llega el momento de la separación, produce la siguiente pregunta: "¿Me das tu teléfono?". Y, lo más probable, es que ella se lo dé (en general ella se lo da). Entonces, ocurre la separación.

Pasan las horas, lo más normal, los días, ¿semanas? Ni una noticia.

¿Qué onda, gente? Sí, capaz que no se había copado tanto. Seguro, fue una cosa casual... estaban contentos por la situación, por el alcohol, tenían ganitas, estában calientes, whatever... pero, loco, ¿para qué le pedís el teléfono? Si con lo que había estaba bien... era una cosa de esa vez. No hay drama, pasamos página. Buena onda anoche, see you when I see you. O no. Pero listo, ya está. Qué onda es eso de generar expectativa. Grow a pair, muchachos, háganse cargo, no les copó tanto. No pidan el teléfono si no tienen intenciones de llamar.


[Buenos Aires, junio de 2011]

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